miércoles, 21 de febrero de 2018

De tu parte.

Ignavi coram morte quidem animam trahunt, audaces autem illam non saltem advertunt.


De rojo se tiñen hoy las calles de la ciudad que me acoge. Apenas a treinta kilómetros debía estar un chico que daba la vida por un escudo, contrario al mío, que le daba alegrías y también algún que otro disgusto. 

Lo vi crecer, lo vi gritar como nadie y enfadarse por moverle sus juguetes en el sofá, y jugué con el a ser Darth Bader en la Estrella de la Muerte mientras mi amiga se vestía de mil colores. Aún me parece estar viéndolo con los ojos entornados y mirándome de soslayo mientras me metía con él y le decía que no gritara, que yo me quedaba un ratito jugando.


Casualidades de la vida, un día me le puse una máquina de las mías en el hospital y desde entonces me convertí en su enfermera. Y no es justo. Nada lo ha sido porque de repente, nos ha tocado decirle adiós. Y sin querer ser yo protagonista de una historia que no es la mía, desde entonces me falta un trocito de corazón. 


Ay, Antonio... Ayer iba a verte y me quede con las ganas, y esas ganas ya las voy a tener para siempre. 


Vuela al celeste. Celeste como el vino que me estoy bebiendo en una copa recordando las de veces que me metí contigo. Yo brindaré por tu fuerza, por tu humor, por tu vergüenza inocente, por tu serenidad y tu valentía. Por echarle cojones a la puta vida. Brindaré por tí y por tu Sevilla. Ha querido la ocasión vestirse de noche de champions, y hoy cantaré por ti los goles de tus colores. Y los cantaré en toda la eliminatoria contra el Manchester, porque mereces irte con una victoria. 


Y el primer beso que le plante en la frente a tu sobrina será, secretamente, de tu parte. 

Te lo prometo.


D.E.P. Antoñete. 

miércoles, 7 de febrero de 2018

¡Al agua, pata!

En la vida hay oportunidades que se pierden y ya no vuelven.  El otro día me preguntaban si yo creía en el destino. La verdad es que no, pero si me paro a pensarlo, lo cierto es que dudo a veces. En lo que sí creo es en los golpes de suerte, y yo espero el mío en poco tiempo... aunque reviente, aunque se pare mi mundo tal y como lo conozco ahora y salga de mi zona de (dis)confort he decidido coger el tren, tirarme a la piscina como pata al estanque, cerrar puertas; pero abriendo ventanas. 

Y eso voy a hacer. Y qué miedo... ¡Pero joder, qué bien!

martes, 30 de enero de 2018

La carta

Sumida en el silencio obligado de quién se siente olvidado, segundo plato de un menú cada vez más amargo, la silueta se desdibujaba en la tarde de sofá. El viento había empujado con fuerza la bicicleta haciendo tambalear a quien pedaleaba. En silencio también lo hacía, con la esperanza de ver pasar las horas hacia la nada. No quería echar un vistazo, pero en el fondo sabía habían cambiado la carta. 

lunes, 15 de enero de 2018

No es No

La calle callaba la historia de la chica, pero en las casas, una comidilla abría y cerraba almuerzos y cena. Era ligerita, decían. Pero todos oyeron los gritos y se convirtieron en pecadores de pensamiento y omisión. 

En prision provisional, el monstruo yacía en su camastro con varios libros en la mesa. Se relamía recordando otro capítulo más de su vida, y se endurecía por debajo del pantalón. 
No hice nada malo, me provocó, ella quería, se repetía. 

La habitación estaba en penumbra, la vergüenza recorría a raudales sus venas, y el frío no abandonaba sus labios ahora mojados con lágrimas de pena. La chica no veía luz en el pasillo, ni flores en el jarrón. Las que había, se habían marchitado aquella noche quizás para siempre. 


La historia sigue. Los días se suceden. Y seguirán encontrando en las cunetas, en pozos, ríos o en el campo personas que negaron, seguirán teniendo pesadillas personas que negaron pero sobrevivieron, seguirán siendo denigradas personas que negaron y que pueden o no contarlo, y seguirán rompiendo vidas a personas que negaron y no fueron escuchadas. 

NO ES NO. Antes y durante. NO ES NO.

No hay peor sordo que el que no quiere oír... Por desgracia sigue habiendo mucho sordo suelto. 

jueves, 7 de diciembre de 2017

Tú. Ausencia.

No puedo hablar de ti. Se me coge un pellizco y las lágrimas asoman, y soy yo quien no las deja salir. Las ahogo, no quiero llorar. Me duele saberte lejos a pesar de la poca distancia que nos separa. Me paro a pensar a veces en el pasado y no puedo entender qué pasó, porque no hay nada en él que me diga que tiene lógica todo esto. Sé que no lo entiendes tú tampoco, que no ves nada malo en tus actos, pero a veces la omisión es el mayor de los pecados. Hace daño no conocerte más que al que saludo cada vez que bajo, no saber de ti más que por redes sociales que ya casi no alimento. Hace daño saber de ti más por lo que me cuentan que por lo que vivo a tu lado.

Dices que estás, y no lo quiero ni dudar, pero se me hace difícil cuando solo te veo a través de una ventana redonda.
Te lo digo, te invito a tostadas y ríes. No va contigo, solo eso te saco. Y hasta noto que te indignas en un afán por defenderte como gato panza arriba. Son muchos años, ¿sabes?, algo aún queda de cuando te conocía. 
Te insisto, y vuelves a decirme que estás... pero yo, perdóname, sigo sin verte. 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Relatos cortos: El Puchero

¿Qué será lo que le ponía su madre? Piensa Andrés mientras se mete una cuchara sopera en la boca y le falta el poquito de no sabe qué para que el sabor sea el de siempre. Cómo la echa de menos. Si al menos estuviera aquí podría preguntarle por ese puntito mágico del puchero, o el secreto de su tortilla de patatas que tampoco le sale y tantas veces ha intentado.
Ella suspira desde el butacón y lo mira sin ver, ahogada ya en olas de silencio.


Relatos en Cadena. Cadena SER

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Relatos cortos: Y se ríe

Y se ríe con estruendo, con una carcajada que despierta a la media sala que dormita la mañana. El insomnio de la cuarentena definitivamente no lo había ayudado.
De repente una caricia, una mano toca su frente, siente un beso amoroso y el móvil frente a sus ojos refleja el recuerdo de la sonrisa más bella que jamás había visto. Y su mundo de carbonato de litio desmorona la risa estrepitosa. Pasó la euforia, pasaron también los gritos y nada ya le parece gracioso. Quiere salir del amargo túnel de la manía y volver… Volver para poder ver a su hija.



Relatos en Cadena. La ventana. Cadena SER.