miércoles, 22 de noviembre de 2017

Relatos cortos: Y se ríe

Y se ríe con estruendo, con una carcajada que despierta a la media sala que dormita la mañana. El insomnio de la cuarentena definitivamente no lo había ayudado.
De repente una caricia, una mano toca su frente, siente un beso amoroso y el móvil frente a sus ojos refleja el recuerdo de la sonrisa más bella que jamás había visto. Y su mundo de carbonato de litio desmorona la risa estrepitosa. Pasó la euforia, pasaron también los gritos y nada ya le parece gracioso. Quiere salir del amargo túnel de la manía y volver… Volver para poder ver a su hija.



Relatos en Cadena. La ventana. Cadena SER.

martes, 7 de noviembre de 2017

Su día especial.

Hoy es un día típico de Noviembre. Hace frío y el sol brilla en el cielo. El aire está limpio por las lluvias del sábado pasado pero corre como alma se la lleva el diablo revolviendo el pelo medio rizado y cortado en el barbero del pueblo. Ríe, seguro, y canta en el coche las últimas canciones de Megastar. Sabe que es especial desde que se ha levantado. Apuesto a que ayer se acostaría nervioso, conocedor también del día que hoy le esperaba. 
Hoy se siente especial- porque además lo es-, se siente también mayor a pesar de ser aún muy pequeño. Pero eso él no tiene porqué saberlo. 
Suena la sirena. Es hora de entrar, suena una canción de cumpleaños de más de veinte gargantas y él se ruboriza... pero le encanta. Y todos, todos, le desean un feliz día. 

Yo, además, una feliz vida.


sábado, 4 de noviembre de 2017

Bien hallados.

Estar acompañado de alguien a quien quieres es una gozada, no es este tema nada discutible a excepción de si se atraviesa por un momento crítico en la relación en la que igual te valdría una losa en la cabeza del ser amado como terapia. Sin embargo, la soledad está infravalorada. Cuando alguien está solo, de soltería, se entiende como un fracaso estrepitoso en su vida social y familiar. Y a mucha gente hasta les produce pena. Pero queridos, ¿cuántas veces habremos oído que en esta sociedad modernizada hay multitud de tipos de familia?
La soledad es gratificante si es bien llevada. Es una forma de vivir como otra cualquiera y es una herramienta perfecta para hacer simplemente lo que a uno le venga en gana. 

Tened pena de aquellos que buscan y no encuentran, de aquellos que encuentran y lo pierden sin querer y de aquellos otros que creyeron que encontraron y viven una mentira día tras día sin poner remedio. De esos sí me da pena, y los animo a cambiar de ideas o de compañías, o, en su caso, superar el duelo por el ser perdido. De los demás, de aquellos que hacen su vida conforme a sus ideales y son capaces de disfrutar de lo que les rodea, sean cosas, momentos, personas o lugares... a esos deseadles que sigan así, y que hagan de sus días oportunidades únicas para ser feliz. Esas personas son realmente siempre bien hallados.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Relatos cortos: Apocalipsis

Alzó la mirada y los vio caer desde un lugar al que en realidad no alcanzaba a ver. Siempre se había imaginado el fin del mundo así, apocalíptico, como tantas películas de Hollywood le habían enseñado desde sus tiempos de adolescente. Cientos de rocas se adentraban en la atmósfera y se prendían de fuego. Lo cierto era que dibujaban una imagen digna de cualquier cómic de Dragón Ball en la batalla de Namec. Cómo echaba de menos aquellos ratos frente al televisor con su tableta de chocolate entre pan y pan. Cuando aún había electricidad, no percibía la vida sin ella. Las últimas noticias que pudo ver decían que era un cinturón de esteroides que se dirigía súbitamente a la Tierra. Habían mandado a personal de la NASA para hacer algo épico pero la misión había fracasado estrepitosamente y el presidente de Estados Unidos había dimitido. Seguro que estaba en un búnker a resguardo. Habían pasado muchas semanas y las rocas no habían cesado de caer. La electricidad hacía mucho que se había ido y él había aprendido a refugiarse en las casas que aún permanecían de pie en aquella ciudad ruinosa y usar la lluvia como agua potable. La comida... bueno, eso era más complicado. 

Otro estruendo. Otra bola de fuego ha caído. Otro incendio devastador en otro lugar apartado de la ciudad. No se enteraría jamás si había muerto alguien. Lo más probable es que sí. De todos modos no importa.- Vamos a morir todos- dijo en voz alta mientras se encogía de hombros.

Cientos de rocas seguían cayendo. Y los trozos de universo iluminaban los edificios ruinosos a través de un cielo despejado.

-¡Qué mierda, joder, pero qué espectáculo!- pensó mientras miraba arriba y se frotaba el frío de su cuerpo escuálido.

lunes, 23 de octubre de 2017

Volver

Volver a soñar a tu lado, caminando de la mano por las calles de cualquier lugar. Y volver a brindar con vino y regar las risas en aquel jardín. Y volver a sentir tu latido fuerte y claro entrando por mi oreja y transmitiéndose a ritmo de yunque, estribo y martillo.

Volver, sentir, soñar y volar. Volver y revolver la habitación con olor a suavizante recién secado al sol. Volver a ser un solo ente que fija su vista en nada más que el otro ser. Volver, volver y sumar más que restar, andar más que correr, subir después de bajar.

Volver a cantar marinero, a bailar hasta que nadie quede ya en la pista de baile, a tomar un cubata a la luz de las estrellas fugaces. Volver a secuestrar tu olor para pensarlo después, cuando ya no estés y eche de menos el calor de tus manos en mi piel. Volver a acariciarte como la primera vez, como cuando no había miedo ni había porqués. Como cuando eramos dos con ganas de estar en vez de ser. Volver a mirarte como cada mañana, y volver a ver en tus ojos esa forma que tienes de mirarme, de cuidarme, de abrazarme, de mimarme.

Volver pero no al ayer, volver a hoy y a mañana, volver a dentro de mil años contigo, volver a tu lado... Pero volver, volver siempre, porque cuando vuelvo a ti parece que nunca me he ido.

jueves, 12 de octubre de 2017

Lo profundo

La mayoría de las personas solo se queda en la superficie, no van más allá de la fachada de aquello que se muestra ante sus ojos. Pocas ahondan en los cimientos, en las bases de lo que normalmente construye las cosas. Se levantan y comienzan su rutina sin mirar a penas lo que les rodea. Se topan con problemas que intentan saltar sin preguntar si tienen arreglo, y se preocupan únicamente de mantener las redes sociales activas para acumular me gusta y comentarios llenos- algunos- de falsedad que lo único que hace es alimentar el ego.
No se paran a sentir la mañana cuando suena el despertador ni de tomar un café con un amigo sin fotografiar la crema y el azucarillo con frases de gente importante. Luego, claro está, lo suben a las redes. A veces no saben quién es el personaje al que se le atribuye tal comentario, pero tampoco se inquietan por indagar teniendo la información en la palma de su mano. No se preguntan porqué sucede algo ni se paran en preguntar un cómo estás esperando una respuesta de verdad y no un simple bien, como siempre. ¿Qué es como siempre? 

La gente no suele bailar con la música que suena en su cabeza si a la vez no está sonando en la radio o en su MP4 o en su smartphone last generationViven con prisas, mirando atrás para quejarse de lo estresados que están o lo agobiados que se sienten al pensar en mañana más. No saben que siempre, siempre, es mejor tomarse unos segundos para poder saborear lo poco o muy profundo del momento. A lo mejor pierdes tiempo, pero seguro que ganas algo mejor. Como cuando tu cuerpo respira por sí solo y, de repente, coges todo el aire que puedes conscientemente, tu pecho se expande y luego lo sueltas lentamente. Los músculos se activan, el oxígeno te inunda, y te llenas de energía. 

Adivinaste, te sientes más viva. 

miércoles, 4 de octubre de 2017

Baños de luna

Estoy acostada en la cama. Son las once y media de la noche y apago la luz. Nunca me acuesto tan temprano, pero hoy me encuentro cansada después de un día entero de formación impartida por unos compañeros extranjeros en una especie de itanglish continuo. Se que, a pesar del cansacio que acumulan mis ojos, no voy a poder dormir aún: la noche me tiene abducida. Por mi ventana me baña la luz de la luna, imponente flotando en el firmamento adornado de cúmulos coloreados de un gris perla. Se ven perfectamente los cráteres de la cara visible, y un halo ilumina el cielo eliminando toda oscuridad posible. No puntean las estrellas y la verdad, no las echo de menos. Loca maravillosa, ¡Cuantas cosas aprendí de las que me contaste! 

Entra cierta brisa rozando la persiana y viene a mecerme el pelo que va secándose tras lavarlo... me besa la piel, me eriza el vello y me acaricia el alma. Hace rato que salí de la ducha y sin embargo me sigo bañando, pero esta vez no uso agua ni jabón, sino aire, noche y luz de luna.