viernes, 7 de septiembre de 2018

¡Suena!

El día, desde hace unos cuantos, se ha levantado nublado. Este verano, del que la gente se queja y del que yo estoy encantada, se está haciendo experto en mañanas fresquitas. Firmo el que viene como este, con días de calor perfectos para chapuzones y con otros de rebequita en el bolso y airecito encima de la bicicleta en el paseo vespertino.

Hoy tengo sueño. Quizá sea por el cansancio acumulado de un agosto que cuanto menos ha sido cansino en cuanto a trabajo. Pero mírame, aquí ando con el móvil en la mano a ver si el camino sigue abriéndose para mí en el sendero que quiero. No tenía muchas esperanzas puestas, pero luego me he acordado de que una amiga me dijo no hace mucho lo negativa que era.
Nunca me he considerado negativa hasta que vi un vídeo en el que decía que la gente negativa argumentaban que eran realistas.
- ¡Jo!- pensé- como yo.


Y aquí estoy, envolviendome en permufe del caro y poniendo el móvil a toda voz para descolgar la llamada que será continuación del principio del final.

Yo me entiendo.

Confío. Espero. Paciencia.

Vamos, bonito... ¡SUENA!

lunes, 27 de agosto de 2018

Soy rica.

Tuve suerte de encontrarme con amores que lo son para toda la vida y que abarcan a la familia que sí se elige: los amigos.

Tengo amigos de verdad, de los que se dicen te quiero y te echo de menos, de los que se aguantan todo porque saben como eres, y a los que todo le permites porque sabes como son.

Tengo amigos de hace muchos años que son como hermanos, tres buenas patas para un banco que a veces cojea. Pero, joder, ¡Es nuestro banco y nos sentamos a comernos pipas cuando queramos!

Tengo amigas de agujas que se convirtieron en confidentes. Alguna trajo un día de la mano a una canija maravillosa del norte de España con aire andaluz, y fuimos de nuevo tres patas, pero esta vez de pollo, con huevo frito a la vista.

Tengo amigas con sobrinos postizos que me llaman tita y me dan abrazos como pequeños osos.

Tengo amigos de máquinas, antiguos correcaminos, presente familia desertora y sobre todo presente vida.

Tengo amigos a dos ruedas, compañeros incansables de viajes espectaculares, entrañables, frikis, afrancesada, bióloga deportista e historiador culto, pero sobretodo con los tres corazones más grandes que he conocido jamás (con la suerte, además, de que uno lleva mi sangre).

Y tengo amigos futboleros, pesadillas de grupo de Whatssap donde Mel y Adán siguen siendo objeto de debate (y risas) con un sufridor fondo verdiblanco.

Tengo amigos de todos los colores. Dedos de la mano me sobran pocos. Mis amigos son personajes todos ellos y con características tan diferentes que me divierten de mil maneras. Y todos me hacen regalos casi todos los días en forma de palabras, de besos y abrazos (porque el que me conozca, sabe que me encantan).

Mis amigos no son perfectos. Son a veces quisquillosos, especiales, horrorosos, cansinos... a veces no quiero ni verlos, ni aguantarlos, ¡Ni ellos a mí, que me lo han dicho!, pero la balanza cae tan rápido del lado de las virtudes que mandan a la mierda todo lo negativo... ¡CATAPÚN!

Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro, así que, sí... ¡¡¡¡Soy rica!!!!

miércoles, 15 de agosto de 2018

Mal compañero

Vientos. Tempestades que me sacuden en lo más hondo de mis pensamientos. Tú calma, serenidad. No quiero. Quiero. No puedo. Puedo con todo. Pero ahí vas, lejos, como cada año, sin que la presencia te ausente un solo rato. Yo lo entiendo, o eso creo. Pero entender no siempre es fácil y la distancia hace olvido. Y el olvido y el ombligo son malos compañeros. 

martes, 10 de julio de 2018

Sigo viva

Sigo aquí. Con mis miedos y triunfos. Con el mismo tiempo ocupado en otros menesteres. Con la vida no resuelta pero poniendo ladrillos para ello. Voy bien, voy segura, voy contenta. Soy fuerte, libre, feliz. Soy yo. 
Sigo aquí. Sigo viva. Mejor que viva. 

jueves, 24 de mayo de 2018

Tres, dos, uno... Fight!

Sigue luchando. Aplasta insectos hasta que revienten sin remordimientos. Acalla los cantos de grillo matando al grillo que canta.

Sigue luchando. Para dar de comer cachorros amorosos, esos por los que vale la pena luchar. Ese por el que brilla el sol y sonríe tu alma. Porque él sabe la verdad y elige bien. 

Sigue luchando. Echa cemento en las piedras del camino y quítate los zapatos para andar descalza. Dale golpes hasta que se hagan añicos, arena, polvo. Nada.

Sigue luchando, porque la verdad es que para ganar a veces- ahora- hay que luchar. 

lunes, 7 de mayo de 2018

Guardia

Las noches de guardia a veces se hacen eternas. 
Escalonadamente, van llegando de diferentes lugares personas que esperas que las cuides, que las cures, que hagas algo para detener el sufrimiento que padecen. 
Y tú, sin creerte Dios si no una simple mortal, tratas de hacer todo lo que sabes y más para aliviar, curar, cuidar. 
Esta noche se me ha hecho eterna. Pero ya ha amanecido y ya queda menos de una hora para que llegue el relevo. Me llevo el cansancio, el dolor de cabeza, la pesadez en las piernas y toda la satisfacción.

Otra noche más. Otra noche menos. 

jueves, 26 de abril de 2018

Calafates

Muchas veces me has recordado a aquella paciente que tanto me enseñó en tercero de carrera. Curiosamente, tenía tu mismo nombre, también era rubia de ojos claros, como tú, y era risueña a pesar de sus padecimientos. De ella escribí extenso, nunca la olvidaré, pero a ti... aún menos.
No puedo dejar pasar la oportunidad de dejar por escrito algo que tú ya sabías, porque me encargué de decírtelo muchas veces: que siempre me alegraba de verte, que compartir té contigo por las mañanas entre espirometría y aerosol con charlas de la vida me hacían reafirmarme como enfermera, que eras una buena persona, buena gente, sencilla, realista, simpática, amable y sobretodo luchadora. Que te quiero, porque eras entrañable, que sabes que hoy a todos los compañeros que tuvimos la suerte de conocerte se les ha ido la amiga del callejón calafates. 
Te sentimos cerquita y cada vez que vaya a tu barrio miraré como siempre lo hacía hacia tu calle, pero esta vez no buscare aparcamiento o lo dejaré en un vado y me pasaré a saludarte. Ahora vete, vuela, suéltate de las cadenas y respira de verdad. Adios, Mª Luisa. Se libre. Descansa.