sábado, 15 de octubre de 2016

Metas

A veces miro a mi futuro y lo veo tan incierto que me dan escalofríos. Pienso en verde o en rojo, en morado o en gris o en amarillo y cada pensamiento me lleva a un momento que me gusta con matices que no me gustan tanto. ¿Soy feliz? me pregunto. Y la respuesta no es un sí con exclamaciones, pero tampoco un no con redondeces infinitas. La respuesta es igualmente un matiz y es raíz de otras muchas preguntas que saltan de neurona en neurona. De sentimiento en sentimiento y de vello en vello de mi erizada piel.

¿Sé lo que quiero? Sí (y no). ¿Sé como conseguirlo? Creo que sí. ¿Podré hacerlo? Al menos lo intentaré.
No es cuestión de tiempo, no es cuestión de momentos. No es cuestión de nada y quizá lo sea de todo lo que te plantees. No miro al futuro con miedo, lo miro con desafío, lo miro con valentía pese a ser una cobarde, y lo miro con los ojos de una verdad que me llena el corazón, con los ojos de quien mira enamorada a un destino que una vez se puso en su camino. Una meta, un deseo, una suerte.

Al menos intentarlo.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Y deja vivir.

Déjate de cortas despedidas y amargos desencuentros. No te cuentes a ti mismo ni le cuentes al resto algo que no quiere oir. Deja a un lado tu soberbia y abre los ojos a otra realidad distinta a la tuya. Que no todo lo que pasa tiene que alterarte, que no todo lo que sucede te incumbe ni amenaza. 

Déjate de intrigas, de leyes y de normas. Que no es más recto el que no se sale del camino marcado, sino el que entiende de curvas entre paralelas. 


Vive y deja vivir.

martes, 20 de septiembre de 2016

El arma más letal

Y sin mirar veo que la nostalgia de aquel día recorre cada vello de mi piel, erizando a su paso los recuerdos del espejo en el que te reflejaste por primera vez. No te culpo del deseo refrenado de estas manos a las tuyas, ni del agujero que provoca tu ausencia a mi lado del sofá, estando pero sin estar.

No te culpo ni siquiera de aquella taza de café que dejó para siempre su marca en la moqueta de un hotel, víctima del amor desenfadado. Y sin embargo, te culpo de mi risa y mi sonrisa, de notarme flotar como burbujas a las que acaricia el soplo de un niño jugando en la plaza. Te culpo de mis noches sin dormir por quedarme velando tu respiración profunda, y te culpo de cada instante que el corazón me da un vuelco, porque me matas, porque me se me corta el aliento cuando me traspasas con el arma más letal y mortífera y a la vez la más sigilosa y placentera que puede haber en la faz de la tierra y en las almas inquietas: Tus ojos, cariño. Tu mirada.


domingo, 18 de septiembre de 2016

Sin prisas

Puedo volar. Tocar las nubes y bajar la estrella que quiera. Puedo volar. Sentir el viento mientras mi corazón intenta salir de mi pecho. Puedo volar. Surcar el cielo cuando la lluvia empieza a hacer presencia. Volar hacia mañana, hacia el mar o hacia la montaña, sin avión ni avioneta ni helicóptero ni nave espacial, sin globo, sin miedo, sin causa, con todas ellas, sin importar nada e importando todo y cada uno de los pensamientos y sentimientos, sin orgullo, ni maldades.

Sin prisas. 

sábado, 10 de septiembre de 2016

Tiembla

Vuelo a la raíz de tu baile, a tu cadera melosa y a tus pestañas curiosas. Viajo a favor de la vela de aquel velero en que una golondrina desafió al viento. Surco sin pensarlo un desierto de dudas, de llantos. Y miro a través de aquel cristal opaco de oficina hacia el escritorio que una vez hicimos nuestro. 

Cierto: podré reservarme frente al tiempo, pero el tiempo es guerrero y hace heridas al cuerpo. Cierto: el cuerpo es resistente, y desafía su suerte, hace frente al tiempo. Duelo de titanes que una vez más hacen temblar puentes, ríos, árboles, torres, casas, suelos... Y cielo. 

jueves, 8 de septiembre de 2016

Tampoco pido tanto

No me mires con los ojos llenos de pasado, ni me hables con palabras de verdades encerradas o esperes de mí un sonido diferente al de horizontes compartidos. No me cuentes si no quieres un segundo de tu vida, no me escuches un minuto, no me tientes ni me mientas, no me hagas de tu lecho una trenza de esperanza. 

Pero mírame con tus ojos, clávame tus pupilas y déjame perderme en ellas. Háblame lo que quieras y calla lo que debas, tiéntame todo lo que puedas y miente con mentiras piadosas. 
Vacíame.

Lléname... 

sábado, 27 de agosto de 2016

No estoy

Hace algún tiempo noté que al escribir lo que sentía y lo compartía, las alegrías era dobles y las penas algo menos. No sé quién lee esto, aunque se de algunas personas que sí lo hacen y la verdad, desde hace un tiempo escribo menos porque hay algunas cosas que no quiero precisamente que sepan. No me entendáis mal, no es que tenga nada malo que decir, simplemente que no me apetece compartir esta o aquella información con determinadas personas, porque el desahogo del que sirve este blog puede convertirse en una preocupación para ellas. Sin saber el contexto en el que se escribe, a veces es difícil conocer realmente qué he querido decir. Por eso, aunque interpretes este texto como válido para la expresión de un problema, no lo tomes así, porque no sabes por lo que lo escribo y no tomes a mal mis palabras, porque van con un sentimiento positivo hacia tí.

Los ciclos de la vida se acaban y otros comienzan. Las personas evolucionan como va cambiando la imagen de una planta de hoja caduca, lentamente. Sin embargo, la esencia sigue ahí, intacta, y solo habrá momentos de frondosidad primaveral y otros de desnudez invernal. Plenitud o vacío. 
A veces, sin llamar la atención, simplemente se está.

Y seguirán cayendo las hojas en otoño y seguirán en verano moviéndose entre las tormentas. Esas que a todos nos asombran cuando llegan en pleno Agosto- ¿Nunca nos acordamos que siempre llueve en Agosto?

Ahora no estoy en flor ni convertida en un laberinto de ramas. La lluvia me mojó la cara la otra noche mientras tomaba un refresco de naranja, pero hoy...

Simplemente no estoy.