sábado, 29 de abril de 2017

Crisis

Las risas que nos echamos eran preludio de una temporada de vacas orondas. Todo el trigo parecía verde y respetado por pájaros y bueyes arados. Y la encina del cementerio quiso hacer aún más frente al ciprés y reclamar su lugar. Así pasamos sin mirar más allá, sin pensar en lo finito de la materia ni en lo correcto del tiempo, sin darnos cuenta que aquello no era un espejismo pero tampoco la panacea.
No vimos la decadencia asomar por la puerta, ni oímos a las vacas dejar de pastar mientras llegaron los cuervos a graznar. No pisamos las bellotas ni nos coscamos de que las lágrimas habían empujado al vacío a las carcajadas. Y míranos ahora, en un campo de tierra gris devastado de viandas, sin un grano que llevarnos a la boca y con famélicas facciones en la cara. Nos queda la música ufana, la música de los hombres y animales que claman y luchan como nosotros por un lugar mejor para vivir. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar en Entalpías y hacerlo con respeto. ¡Que tengas muy buen día!