lunes, 13 de junio de 2011

TEMAZOS XIV

Una nueva semana, una nueva canción. El lunes se ha levantado soleado, despejado y con fuerza para dar el saludo a la semana. Hoy os traigo una canción sobre la esperanza, una obra de arte de dos musas americanas de la canción. Una negra, otra blanca, que dieron voz a la banda sonora de una peli de dibujitos muy conocida: El príncipe de Egipto.

viernes, 10 de junio de 2011

Vacaciones Santillana

Lo que hace la publicidad... aún hoy cuando escucho la palabra vacaciones me acuerdo de aquel anuncio de los odiados libros del verano, los cuadernillos "Santillana" que tanto aburrían a los niños pero que sacaban de un aprieto a los padres, viendo como sus hijos estaban moderadamente calladitos durante un par de horas en los largos días de verano.
Tener hijos es, como todo en esta vida, planteárselo. Vaya por delante que a mi personalmente me encantan, y que por supuesto quiero formar una familia con renacuajos correteando por casa. Pero es verdad que hay que pensarlo... muchos publicistas se han fijado en la actitud de determinados malcriados para hacer anuncios que son verdaderas obras de arte. Contar una historia clara y concisa para conseguir que te acuerdes del producto que pretenden vender en dos minutos es todo un portento. Para ello, esta nueva sección que de aquí en adelante se llamará Anuncios (con su correspondiende número de edición...sí, vale, no es nada original, pero es muy ilustrativa) pretende poner diferentes publicidades. Para ello por supuesto ojearé el maravilloso mundo de Youtube con la ayuda del Festival publicitario de Cannes. De momento, os dejo con dos vídeos, míticos donde los hayan, donde hay dos historias bastante desiguales... pero que tiene todo su origen en dos criaturitas que son... bueno, mejor echadle un vistazo. Un beso!






miércoles, 8 de junio de 2011

El arte de las letras

El lenguaje es un bien inmaterial que debemos conservar. Vale, yo también he abreviado alguna que otra palabra tomando apuntes, escribiendo en el chat de una página por internet o en algún mensaje de texto de móvil, mea culpa...Pero eso no significa que la ortografía deba quedarse en un segundo plano, por muy bonito que sea el mensaje que exprese. ¿O alguien se imagina al gran Zorrilla escribiendo algo así como... no s sierto, angel d amor, q n sta axtada oriya,+ pura la luna briya i s rspira mjor? Yo era Doña Inés y le daba con la puerta en las narices. Bonito es un rato, pero doloroso para los ojos lo es mucho más. 
El Castellano tiene la suerte de contar con un extenso diccionario, con muchísimos sinónimos y una sonoridad realmente bonita. La poesía lo sabe, y el que sabe aprovecharse de ambas cosas (palabras y métrica) es capaz de hacer una obra de arte digna de admiración. 

Siempre quise ser escritora, aunque nunca por supuesto me lo planteé en serio ni como forma de vivir. Tampoco tengo demasiada imaginación para poder, por ejemplo, escribir una novela. Simplemente es una afición que me gusta, al igual que me gusta leer, aunque hasta hace poco había dejado los libros un poco arrumbados en la esquina de mi mesita de noche. Comparto afición con mi amiga Mª Ángeles, con la que también coincido en profesión. Las dos nos ponemos como locas a escribir tonterías, a escribir sensaciones y a expresar al mundo cosas que de boquilla no somos capaces de descubrir. Bueno, a lo mejor esto último me lo tendría que aplicar a mí solamente, ella tiene don de palabra y mucho arte para soltarlas, como buena sevillana. 

Recuerdo una anécdota de mi hermano mayor, profesor de secundaria en Los Palacios, que contaba con una mezcla de humor y estupor cómo un alumno había sido capaz de cometer cuatro faltas de ortografía en una palabra de tres letras. Imposible, pensaréis. Pues no, tristemente no miento: HACIN. Para el que aún no haya reconocido dicho término, se trata de "Así", es decir, ASÍ=HACIN. Nótese las diferencias=faltas de ortografía. Hache al principio, en vez de ese, sin la tilde en la segunda vocal, y ene al final. Cuatro. Duele la vista, el corazón y el alma de española orgullosa de idioma. Yo no se si es la educación que cada vez va a peor (y os lo dice una de la E.S.O.) o es que los chavales no leen o no les interesa el lenguaje. Total, entre ellos se entienden... 

No lo sé, de verdad que no me explico la dejadez en este aspecto. Quiero, desde mi humilde rincón de internet, pedir por favor que se cultive el lenguaje, que tanto familiares como educadores pongan especial interés en la lectura y la escritura, pues es fundamental para el buen entendimiento entre semejantes, para el estudio y para una buena preparación, sin olvidar que, el poder leer unas palabras escritas por una pluma aventajada es todo un placer para la vista, y también para el alma. 

lunes, 6 de junio de 2011

"No hay más ciego que el que no quiere ver"

Es un gran refrán para un gran título de una, esperemos, gran entrada. Ya os he dicho alguna que otra vez que soy enfermera de vocación y profesión, y que por ello me siento orgullosa y, porqué no, privilegiada. En mi trabajo, como en tantos otros, la empatía es importante, pieza fundamental en el trato con el enfermo. Sin embargo, la empatía sin la paciencia no es nada. Si no eres capaz de escuchar a una persona generalmente te es muy difícil llegar a comprender su situación y lo que él está sintiendo. Peco de vanidad  por autodenominarme alguna que otra vez empáticamente un portento. Soy capaz de entender los sentimientos de muchas partes aun teniendo mi propia opinión, suavizando la situación todo lo que puedo y haciendo que batallas campales se conviertan, no voy a decir que en un campo de amapolas... sí en un lugar menos inhóspito para todos. Pero, como todo, la paciencia tiene un límite. Y la semana pasada ya supe cual era el mío. 

Mi límite está en nueve llamadas de teléfono con siete mensajes de voz en tono hostil (un mismo día, de siete y media de la mañana a algo menos de las once) más tres llamadas de teléfono en los días venideros más tres visitas domiciliarias cada una de media hora (quedándome corta, no miento, ahí está la PDA de mi trabajo para corroborarlo) en cuatro días. 

El personaje que hizo posible la hazaña desquiciante es un paciente de Miraflores. No seáis mal pensados... es que vive cerca de la avenida, pero yo también pienso que algo en su cabeza no debe andar muy bien y quizá no andaría mal que algún sanitario se la revisara. Este caballero, ya entrada en la edad senior, es una de esas personas que mira pero no ve, que oye pero no escucha. Tanto que tuve que ir varias veces a su casa tras varias llamadas de teléfono en las cuales, por supuesto, no atendía a explicaciones. 

Bueno, a todo esto, no os he explicado cual era el motivo de tanta llamada de atención. Veréis, el martes pasado le cambié una máquina por otra (orden de empresa), ya que la que había utilizado durante unos años se iban a dejar de traer. El caso es que el buen hombre no quería que le cambiara el equipo puesto que para él era un motivo de estrés (infundado, a todas luces, compresible cuanto menos en el primer contacto). La máquina hace exactamente lo mismo que la otra. Tiene un sólo botón para encender y apagar. Un sólo botón que es el mismo que tiene que pulsar para poder usarla. Luego, sus mismos desechables, a saber, tubo, mascarilla y humidificador. Pues bien... todas esas llamadas e idas y venidas al domicilio las hice para ver cómo doce veces (el día que más repitió el proceso estando yo en su casa) se colocaba su mascarilla, le daba al botón de encender, luego al de apagar y se quitaba la mascarilla. Reiteraciones que a su propia esposa hacía poner los ojos en blanco y proferir un "otra vez" que se escapaba de sus labios. "No funciona, ¿ves?" me decía. Y la máquina echando aire... resoplo. Se lo digo. Funciona, sí, funciona... Mala cara, enfado de niño pequeño, media vuelta y a encerrarse en el baño. Pataleta y vuelta a empezar... se pone mascarilla etcétera, etcétera. 

Lo admito. Estoy un tanto irascible. Perdí la paciencia con este señor el primer día de las nueve llamadas y ya no la he vuelto a recuperar. ¿Debo estar preocupada? No hay más ciego que el que no quiere ver... un gran refrán que se acopla con perfecta medida a esta situación, sin duda una gran verdad.

TEMAZOS XIII


Está el cielo un tanto "engarabintintangulado", como diría mi desaparecido abuelo. Ha llovido algo, ha parado y no tardará en hacerlo de nuevo. La verdad es que estoy como el tiempo, así que, haciendo alusión a eso que os decía hace semanas de que las canciones reflejan estados de ánimo, hoy os he buscado una canción melancólica. Shakira hace mucho tiempo que me gusta, y hace algún otro me ha dejado de gustar.... lo nuevo que hace. La pared (en acústico) es una de esas canciones especiales para mí y una forma de poner un punto y a parte con la anterior y la nueva la Shakira comercial que anda por los escenarios un tanto "loca". Disfruten con este vídeo de la verdadera, la auténtica de Barranquilla, la que engatusó a muchos terrícolas sólo con el timbre de su voz y no con tanto falso dorado e imitaciones baratas.

sábado, 4 de junio de 2011

UTRERA

Hoy me he levantado con energía. A pesar de ser sábado lo he hecho antes de las nueve y ahora es cierto que empiezan a pesarme un tanto los ojos. Pero no dormiré. No al menos hasta la noche. Quiero aprovechar el tiempo libre.

Ayer estuve con un amigo de los buenos, uno que hace años conocí y que no hace falta verlo todos los días para saber que sigue ahí. Un AMIGO en mayúsuculas. Está, como media España, en paro y sin visión cercana a encontrar un trabajo que le reporte alguna economía para poder seguir viviendo en un lugar en el que desde pequeño soñaba: el barrio de la Macarena, en Sevilla. Como él, yo también me he hecho un poco sevillana porque me gusta vivir en Sevilla, me gusta estar aquí pero Utrera sigue estando en corazón y sentimientos siempre muy presente. 

Es verdad, me gusta mucho Utrera. A pesar de que tiene, como todo, su parte negativa, yo ahora casi no se la veo. Es lo suficientemente grande para poder hacer tu vida sin demasiadas (y véase que pongo "demasiadas") intrusiones en tu vida, pero lo suficientemente pequeña para poder recorrértela a pie. Tiene mil y un bar dispuestos a ponerte una cocacola a un euro, y otros tantos que suben hasta el euro y medio. Tus amigos están a cinco-diez minutos andando y tu familia igual. El Niño Perdido, la Plaza, El Jardincito, El Arco de la Villa, El Castillo, La calle Ancha, La Vereda, El paseo de Consolación, La Mota de Santa María, La cuesta de Santiago... sitios por los que he pasado mil veces y volvería a hacerlo otras mil, porque por recuerdos me llaman y por bonitos me lo exigen. 

Utrera siempre llena, en varios aspectos. Utrera llena porque creo que es especial. Tiene ese espíritu de pueblo en una ciudad, a pesar de que cuenta con más de cincuenta mil habitantes. Es distinta, navega a contracorriente casi siempre. Es cuna del Toro Bravo, bichos preciosos donde los haya y cuna del Flamenco con figuras importantes reconocidas en todo el mundo (a saber, Fernanda y Bernarda, Perrate y Gaspar, Pepa de Utrera, Bambino, Tomás de Perrate, el Turronero... aunque éste último creo haber leído en algún lugar que era utrerano de adopción, y otros que seguro me dejo en el tintero). Es también Bien de interés cultural con monumentos que a veces no se han sabido conservar bien, porque Utrera tiene también la dejadez del que no sabe de su valía.

Y llena porque en verano o en invierno, haga frío o calor siempre, siempre, te vas a encontrar a una persona sentada en la plaza sea la hora que sea. Y en horas punta, sin caber en ella un alfiler: gente tomando café, yendo a por dulces a Reyes, Cordero, Vázquez o Segovia, niños correteando, adolescentes esperando a sus amigos en el (antaño) kiosko Gregorio y parejas de policías que dicen que trabajan pero en realidad están observando al gentío disfrutar. Cuando llueve, como en todos los sitios, disminuye de afluencia, pero sigue habiendo muchos en el interior del Mercantil, Onuba, L'Plaza, en el Central, en el Escamilla o en los otros que me vais a perdonar que no me sepa o no me acuerde. Eso sí, es salir el sol y la gente sale de las piedras. ¿Crisis? ¡En Utrera desde luego la crisis no se tiene en cuenta en cuanto al ocio en bares! Siempre vas a ver en la plaza a alguien tomando un "algo" con otra persona, o simplemente en los bancos viendo a la gente pasar. La Plaza (del Altozano, ojo, que su nombre completo es ese) me trae muy buenos recuerdos... Desde patinajes con amigas hasta mediodías de pausa en la biblioteca, desde cabalgatas hasta procesiones, desde tapitas hasta cafelitos... Precisamente con ese amigo del que os hablaba antes he estado mil veces en una terracita, miles de tardes de primavera, gafas de sol puestas, manguitas remangadas, cafelitos en mesa y a charlar y tomar el sol... horas y horas nos llevábamos allí, con los ojos a medio cerrar y escuchando de vez en cuando un... "¡qué bien os veo!", ufff...¡Qué tiempos aquellos!

jueves, 2 de junio de 2011

2 de Junio

Ayer fue mi cumpleaños. Veintisiete añazos cumplí, ni más ni menos. Unos me dijeron ayer que pararon de contar a los veinticinco, otros que a los veintisiete... una que yo me sé desde los dieciocho está diciendo que está mayor. Pero yo quiero seguir contando mis años y cumpliendo el año que viene veintiocho, y el siguiente veintinueve. ¿Para qué están los años si no es para cumplirlos y vivirlos?

La generación de los ochenta ha vivido una época imborrable. Supongo que también eso dirán los del resto de generaciones, pero hace poco leí un e-mail con el que me sentía totalmente identificada. Se titulaba "Para la generación de los 80's, la última generación cuerda". El contenido me hizo reír y disfrutar, tanto que mientras lo hacía ya le iba dando en otra ventana a reenviar a todos mis contactos, para no dejar de compartir aquello que habían escrito unas manos y que eran fiel reflejo de lo que yo había vivido durante bastante tiempo.

Yo quiero seguir cumpliendo. Es verdad, fueron buenos los años en los que nos reuníamos después del colegio una panda de chavalines que no levantaban más de dos palmos del suelo para hacer los deberes y luego ponernos a jugar con lo que nos encontrábamos. Fueron buenas esas partidas de hockey con tapón de lejía y escoba revenía, esos partidos de fútbol con cabezas de muñeca incluida (sí, sé que puede sonar grotesco, pero era lo que teníamos a mano, ¡imaginación al poder!) y esos piedra, papel o tijeras mientras subíamos las, por aquel entonces nos lo parecía, altísimas escaleras del almacén de la hermandad. Fueron buenas aquellas veces que nos sentamos enfrente del viejo televisor en blanco y negro del almacén viejo, donde veíamos Los Caballeros del Zodiaco y por supuesto Oliver y Benji. Fueron buenas aquellas charlas en la esquina y las guerritas de pipas en el castillo ya entrados en la adolescencia. Y lo vivido en el skakeo, y con los porrones, y en El Clemente y en tantos otros lugares de marcha con esos amigos que siguen estando a mi lado después de tantos años.

Los años de instituto también lo fueron, donde conocí a las que hoy día siguen siendo mis amigas.Y en la universidad, donde guardo amigos y confidentes, por muy cerca o lejos que estén. Buenos además aquellas noches de verano en Observación, compartiendo plato, mantel y vías, TCE's, ventiladores y muchos tubos con un grupito "bueno-bueno" que espero encontrarme de nuevo, porque así da gusto trabajar.

Ahora, tengo más personas a mi lado, compañeros de penas y glorias, cochecaminos de Carburos y dos superenfermeros omnipresentes: Joselito y Superpablo.

Que sí, que quiero seguir viviendo, cumpliendo años junto a mi penco, ese barbudo que tengo a mi lado siempre y con una cosita peluda que tengo a mis pies y que me mira y me insta a que le haga alguna caricia (y éste último personaje no es humano, a pesar de que la descripción también podría corresponder a uno que yo me sé).

Tengo suerte por tener un balance de años, en mis veintisiete primaveras, muy positivo. Y quiero seguir poniendo la balanza para el lado bueno, así que quiero seguir cumpliendo años, claro que sí, y si me acompañáis, seguro que será mucho más fácil seguir viendo, en definitiva, la vida.