viernes, 20 de mayo de 2022

Gritos silenciados

Los gritos ahogados son los peores que puedes tener. Por que no se oyen aunque abras la boca o entornes los ojos, o tengas la mirada llena de necesidad. 
Lo curioso es que, realmente, no es que no se oigan o no se vean. La cosa es que pasan desapercibidos por que la persona a la que van dirigida normalmente ha puesto un muro previamente a ese grito. 
Igual está camuflado en una llamada vana de teléfono, o en una caricia inusual en medio de una película, o en un enfado tonto por un vaso mal puesto en el lavaplatos. Está así, ahogado, pero presente para el que preste atención. 
Mal aliado es la prisa, mal aliado es la vergüenza, la despreocupación o el ombliguismo. 
Y los gritos ahogados que encuentran estos compañeros en frente, se hunden en los mares y no vuelven a intentar salir a flote en mucho tiempo, llenando los bolsillos de agua y el corazón de arena pesada. 

viernes, 13 de mayo de 2022

Tren

Que las personas pasamos por etapas diferentes es una cuestión poco discutida a la vez que poco mencionada y menos razonada. 

Bien es cierto que también hay otros cuya línea vital es más plana que plena, y mientras unos viven en la eterna juventud de locuras y azoteas poco amuebladas, otros nacen peinando canas y acumulando responsabilidades más que juguetes en la infancia. 

A mi me recuerda a veces a un vagón de metro. La gente va subiendo y bajando. En ocasiones, te encuentras con amigos o conocidos que pueden llegar a conectar contigo durante un tiempo, y hacerte sentir bien o mal. Pero de repente, se levantan y se bajan, y te dejan en el asiento mirando por la ventana mientras los ves alejarse y te ves alejarte entre túneles y railes. 
Otras veces, eres tú la que llega a la parada, y los demás se quedan en su viaje, pero el efecto es el mismo. 
Diferentes paradas, diferentes etapas. Diferente compañía. 

Y así debe ser, es facil de entender: Aunque quieras tomar otro destino, tu camino es ahora diferente porque tus circunstancias ahora son otras, y también lo son las de los otros viajeros. 

Cada uno con sus necesidades. 

-Lo difícil viene después.- Aceptarlo. 


martes, 8 de marzo de 2022

Frío

No se si he hecho bien en traerte a este mundo de locos. Miro hacia el este y veo a niños como tú, con los mofletes sonrojados rodeados de nieve, fuera del calor del hogar, y se me parte el alma. 
Las guerras nunca son soluciones, si no más bien problemas a todas las escalas. Nunca sentí tanto frío viendo las noticias. Quizá sea porque ahora, con la madurez de la edad que atesoro y contigo en mis brazos, todo me resulta más doloroso. 
Ojalá todo acabe pronto y el mundo en el que acabas de aterrizar, pronto sea un sitio mejor que lo es hoy. Ojalá el odio supremacista y narcisista se erradique antes de que seas consciente si quiera de que hay un bien y un mal. 
Ojalá todos esos niños y adultos puedan encontrar paz en algún lugar. 

...Imagine there's no countries, It isn't hard to do, nothing to kill or die for... 

sábado, 5 de marzo de 2022

Matriarca

Pelo plata, ondulado, frondoso. Fuerza en el alma, en las manos y en las piernas. Ojos risueños, brillo en mirada limpia, ave fénix con patitas de gallo. 
Sonrisa perenne en su boca de madre, media sonrisa en la guasa de sus ocurrencias, y sonrisa dulce de abuela. Sonrisa, siempre. 
Ocho bombos en un cuerpo de luna, capaz de reflejar y agrandar lo que sus ocho soles proyectan. 
Entereza, gracia, gracietas. Risas con un programa de televisión de fondo. Silencio limpio, sin ruido a pesar de las batallas físicas y los reveses de la vida. 
Prudencia y frescura en su justa medida, fifty-fifty. De esas auras blancas que todo lo enmarcan y todo lo bañan. Luz en oscuridad y más luz en los días soleados; y en los lluviosos, lluvia que riega la tierra seca. 

Rendirte nunca estuvo entre tus opciones(*). Tuvo que ser en el mes de la mujer cuando emprendiste tu marcha, como mujer fuerte y luchadora que demostraste ser. La vida te puso a prueba y te pasate el juego mil veces, pero sí, la vida es finita, y el legado de bondad lo has dejado en tus hijos. Ay, Teresa, el amor es lo único que trasciende espacio y tiempo... ¡Cuánto amor te llevas y cuánto amor dejas en este mundo! Tú vivirás mientras haya en el mundo quien tuvo la suerte de conocerte.

Vuela alto. 




(*) L. R. G. 

martes, 22 de febrero de 2022

Mi vida sin mí

Esto de la maternidad es algo fuerte, arraigado en las tripas de quienes paren, torbellino de hormonas y sensaciones que te vuelven a veces loca, y a veces la persona más feliz en cualquier galaxia. Una dicotomía incapaz. 
Pero hay algo que nadie explicaba, que cada vez es más conocido y que yo quiero aportar mi grano de arena en el desierto que es a veces criar un hijo: el posparto existe, y la despersonalización de la madre, también. 
¿Sabes eso que hacías diariamente o semanalmente y que nunca has olvidado hacer? Pues se te olvida. Y puede ser tu clase de pilates, o meditación, o embadurnarte de crema de cabeza a pies, o prepararte el porridge o sacar pan para el desayuno de mañana. También puede ser, de hecho, desayunar, o comer, o lavarte el pelo, o mil cosas que antes ocupaban una prioridad y que ahora ves relegadas a un ¿tercer plano? En serio, me pregunto muchas veces cuándo ha ocurrido eso. 
La verdad es que yo tengo la fecha apuntada en mi vida, claramente definida. Sí, seguramente como cada madre. Ese 5 de noviembre me zarandeó como una caída en patines. Me cruzó la cara y ya desde entonces, no volvió a ser la misma. 
Tres- casi cuatro- meses después, el posparto sigue, aun no he logrado hacer ejercicio más de un día seguido, ni he ido a la peluquería, ni he estudiado oposiciones. Tengo la guitarra y el plano abandonados, y el tejado de minipatio hace mil que pide limpieza. Y a pesar de todo lo que he perdido, a pesar de casi estar viviendo una vida sin mí, no cambio ese 5 de noviembre ni los días sucesivos por nada del mundo. A pesar de la hospitalizacion, a pesar de los sustos, a pesar de todo. 
Alejandro cada día me dedica más sonrisas, y eso todo lo compensa. Lo que son las hormonas... Lo que es la naturaleza. 
Esa es la maravillosa dicotomía del posparto. 

sábado, 22 de enero de 2022

Saltar en los charcos

Este texto no es mío. No se si quiera quién lo ha escrito (reeditaré aquí si lo llego a saber algún día), pero me parece tan necesario compartirlo, que no puedo más que copiarlo tal cual me lo dieron en una cuartilla, junto con tres muselinas, dos de las personas más importantes de mi niñez, que siguen siendo para mí como hermanas. 

Si hay algo que me repiten todas las madres es que lo achuche mucho, que lo abrace, que lo coja... Y ahora estoy escribiendo esto mirando de reojo el carro donde duerme Alejandro, esperando que despierte para poder besarlo. 

Por eso que tanto me repiten, y porque me resultan curiosos estos consejos (sí, a las madres también se le pueden dar consejos, ¡que ahora hay una corriente anti consejos que no la entiendo!) para una neófita de la maternidad. "...RESPIRA, serás madre toda la vida"


ENSÉÑALE las cosas importantes, las de verdad.

A SALTAR EN LOS CHARCOS. A observar los bichitos, a dar besos de mariposa y abrazos muy fuertes.

NO OLVIDES ESOS ABRAZOS Y NO SE LOS NIeGUES nUNCA, puede que dentro de unos años, los abrazos que más añores SEAN LOS QUE NO DISTE.

Dile CUÁNTO LO QUIERES siempre que lo pienses.

DÉJALE IMAGINAR, imagina con él.

DÉJALE LLORAR, llora con él.

LAS PAREDES SE PUEDEN volver a pintar

LOS OBJETOS SE ROMPEN y se reemplazan, pero los gritos duelen para siempre.

Puedes fregar los platos MÁS TARDE. Porque mientras limpias, él crece.

Él no necesita tantos juguetes. Trabaja menos ¡Y QUIERE MÁS!

Y SOBRE TODO RESPIRA, serás madre toda la vida, él SOLO SERÁ NIÑO UNA VEZ.


domingo, 16 de enero de 2022

Amor

He perdido la cuenta de los besos que te he dado, pero antes la perdí de aquellos que no te di, por miedo a perturbar tu sueño. 

He contado tus pestañas, que aún tienen que hacer sitio a otras para que salgan. He acariciado tu pelo, fino y suave, lo he cortado y peinado y lo he olido hasta quedarme sin aliento. 

Me he comido tus pies y tus mofletes, y he masajeado tu espalda embadurnando de crema tu piel mientras te cantaba al oído. 

Te he visto dormir plácidamente sobre mí y me he bañado en tu respiración y en el reflejo de tu sonrisa, que aún no me dedicas queriendo, pero que la siento ya como un regalo. 

Me has mirado con los ojos tan abiertos que he nadado en tus pupilas y me he olvidado del reloj. 

Y cada vez que sucumbes al sueño, cada vez que abres la boca en busca de alimento, parpadeas de cansacio o braceas ante un ruido, te miro y me pierdo en este sentimiento infinito que calienta mi pecho, que acelera mi pulso y que hace que piense lo equivocada que estaba al pensar en la inmensidad del amor. 

No tenía ni la más mínima idea.