Entalpía es una magnitud termodinámica. Se refiere a la cantidad de energía que un sistema puede intercambiar con su entorno. En mi caso y haciendo alusión al intercambio con el entorno, este blog pretende ser un espacio abierto a pensamientos y noticias para compartir con el mundo que me rodea.
jueves, 27 de febrero de 2014
Del campo
Las aceitunas son del campo lo que los bombones a la repostería, gusto exquisito que brinda la tierra. Me encantan. Las gordales son de pueblo utrerano, aliñadas con gusto del macaco andaluz, de días y días sufriendo arañazos venidos de las ramas de los olivos y días reposando en un tarro de vete tu a saber. La leche de tierra es aceituna exprimida que ofrece oro líquido como premio a tal prensa. Aceite que toca la superficie del agua de los macarrones que tengo cociendo a fuego medio y baila, como un nenúfar, coqueteando con la corriente.
domingo, 12 de enero de 2014
Relatos cortos
*** [...] Cuantas veces te vi reir brotó un volcán de chocolate en algún lugar que nos quisimos comer sin importarnos mancharnos las manos. Cuando te vi mirar al futuro en compañía, fue de anís el río que embriagó el plan perfecto. Cuando tuviste mirada ojerosa, los girasoles del campo le volvieron la cara al sol porque se enojaron... No querían tu ceño fruncido. Cuando te escuché soñar en voz alta pude sentir lo que tú, las nubes ante ti rozando tu cabello ondulado. Cuando fue una lágrima la que recorrió tu mejilla, mi corazón simplemente se paró, pero cuando te ví vivir, yo amé la vida.
Ahora no te veo reir, ni mirar ni ver. No veo ni tus ojos ni tu mirada, ni una lágrima ni tus mejillas sonrosadas por un piropo mientras escondes en tu media sonrisa un "Te quiero". No escucho tus sueños salidos de tus labios y veo, eso sí, que esa vida se ha congelado en medio del invierno. Pero este corazón late aun por lo que sintió y desea volver a verte reir, mirar, soñar, vivir... Y espera paciente un momento, tu momento, para poder volver a querer como una vez lo hizo, como lo hace en realidad hoy en las sombras, aguardando el momento para derretir el invierno del mundo y llegar al paraíso mutuo, calmado, cálido, eterno... Para poder amar la vida, tu vida, la mía. ***
Ahora no te veo reir, ni mirar ni ver. No veo ni tus ojos ni tu mirada, ni una lágrima ni tus mejillas sonrosadas por un piropo mientras escondes en tu media sonrisa un "Te quiero". No escucho tus sueños salidos de tus labios y veo, eso sí, que esa vida se ha congelado en medio del invierno. Pero este corazón late aun por lo que sintió y desea volver a verte reir, mirar, soñar, vivir... Y espera paciente un momento, tu momento, para poder volver a querer como una vez lo hizo, como lo hace en realidad hoy en las sombras, aguardando el momento para derretir el invierno del mundo y llegar al paraíso mutuo, calmado, cálido, eterno... Para poder amar la vida, tu vida, la mía. ***
viernes, 10 de enero de 2014
En soledad
Derramaba el café goteante de su cucharilla deliberadamente en el paño blanco de cocina que hacía las veces de mantel. Iba dibujando con manchas marrones lo que parecía tinta en un papel arrugado, salida de una estilográfica Parker 45 de los años sesenta. Los sesenta... Qué tiempo tan feliz. Toda época pasada fue mejor, se decía.
Pensaba aún en el día que la muerte de Monroe conmocionó al mundo entero. Marilyn había marcado una etapa en su adolescencia temprana, al igual que la mayor parte de la música de su vida había salido de esa década prodigiosa.
Suena el teléfono. No lo coge. La válvula de la olla ha empezado a girar en la cocina. Son las dos y diecisiete. Tiene media hora más para seguir observando las gotas de café tardío mezclado con melancolía, hasta que el Lg Optimus le marque con la alarma el momento de retirar el guiso de la vitrocerámica. No le hace gracia tener que cocinar, no es de sus tareas favoritas. Podría ponerse a planchar, piensa. Planchar no le pesa.
Suena de nuevo el inalámbrico, se levanta con gesto airado y antes de descolgar parece escupir una palabra malsonante mientras se dirige a la ventana abierta. Al cabo de poco, la expresión sombría le cambia. Al final, un simple acto es capaz de cambiar su ánimo. Sopla una brisa que se cuela a través de la cortina y le roza las ojeras. El día se torna soleado y huele como nunca a comida, a nubes, a yerba fresca recién cortada del jardín de su calle. Puede que no sea la mejor etapa, pero hoy, por sus narices, no habrá lugar para los malditos.
Pensaba aún en el día que la muerte de Monroe conmocionó al mundo entero. Marilyn había marcado una etapa en su adolescencia temprana, al igual que la mayor parte de la música de su vida había salido de esa década prodigiosa.
Suena el teléfono. No lo coge. La válvula de la olla ha empezado a girar en la cocina. Son las dos y diecisiete. Tiene media hora más para seguir observando las gotas de café tardío mezclado con melancolía, hasta que el Lg Optimus le marque con la alarma el momento de retirar el guiso de la vitrocerámica. No le hace gracia tener que cocinar, no es de sus tareas favoritas. Podría ponerse a planchar, piensa. Planchar no le pesa.
Suena de nuevo el inalámbrico, se levanta con gesto airado y antes de descolgar parece escupir una palabra malsonante mientras se dirige a la ventana abierta. Al cabo de poco, la expresión sombría le cambia. Al final, un simple acto es capaz de cambiar su ánimo. Sopla una brisa que se cuela a través de la cortina y le roza las ojeras. El día se torna soleado y huele como nunca a comida, a nubes, a yerba fresca recién cortada del jardín de su calle. Puede que no sea la mejor etapa, pero hoy, por sus narices, no habrá lugar para los malditos.
sábado, 4 de enero de 2014
No dejes de soñar
"Cuando preguntes el porqué, comienza por pensar el ti. Cuando te olvides otra vez, empieza por quererte a ti y cuéntame (puedes contar conmigo a cada paso), escúchame, te escucharé... Porque la vida tuya es y siempre tienes que luchar. Y a veces tienes que perder para luego poder ganar, para sentir, para vivir, para soñar..."
Un aplauso al que escribió esto.
Un aplauso al que escribió esto.
viernes, 27 de diciembre de 2013
2014
Acaba el año, un año a ratos buenos y a ratos malos... Y otro comienza dentro de poco, y en menos que canta un gallo estaremos pasando por los meses, día a día, y las estaciones y las aguas turbulentas podrán calmarse después de que el tiempo paciente haga su trabajo.
Si hay algo que he aprendido es que el mundo sigue girando y le importa una mierda cómo te encuentres. Perdón por la palabra. La cuestión es no bajarte de él y ser tú. Siempre tú... ¿Quién si no? Si te pones en la piel de otro y dejas de hacer cosas por no molestar, podrás saber qué siente, sentir su alegría y también su dolor... Pero estarás viviendo una proyección. No hablo de empatía.
El día en el que el mundo siga girando y tu ser no tenga por más que bajarse del viaje vital del planeta tierra para ir (o no) a algún otro lugar, quizá en el último instante te des cuenta de que, en realidad, no has vivido tu vida.
Vive. Feliz 2014.
Si hay algo que he aprendido es que el mundo sigue girando y le importa una mierda cómo te encuentres. Perdón por la palabra. La cuestión es no bajarte de él y ser tú. Siempre tú... ¿Quién si no? Si te pones en la piel de otro y dejas de hacer cosas por no molestar, podrás saber qué siente, sentir su alegría y también su dolor... Pero estarás viviendo una proyección. No hablo de empatía.
El día en el que el mundo siga girando y tu ser no tenga por más que bajarse del viaje vital del planeta tierra para ir (o no) a algún otro lugar, quizá en el último instante te des cuenta de que, en realidad, no has vivido tu vida.
Vive. Feliz 2014.
sábado, 9 de noviembre de 2013
Recuerdos
Aún hoy puedo sentir tu suspiro mientras me miras desde abajo, con tu cabeza apoyada en mi zapatilla. Me muevo y me hace cosquillas un pelo largo y blanco que se ha posado entre mi chaleco y el pañuelo, y maldigo el día en que los maldecía, amenazando con la boquita pequeña que iba a rapar tu largo plumero que hace las veces de molinillo para detener tu carrera mágica de todos los días por el patio. Estarás bien y estaré bien. Probablemente lo estés ya, y me alegro, pero te echo de menos.
martes, 29 de octubre de 2013
Frío
Ha venido el frío. Las primeras castañas en la plaza han llegado a mis manos quemándome los dedos mientras soplo con fuerzas y esperanzas para que se enfríen y no me pele la lengua antes de meterlas en la boca. Siempre fui muy impaciente para unas cosas.
El humo ha invadido el lugar de mis juegos de infancia compartiendo espacio con las casetas de la Feria del Libro y los veladores en la acera del Casino.
Y siguen habiendo niños que ríen, y viejos que charlan y ven pasar a los adolescentes procedentes de la biblioteca o de la estación de tren.
Y me asaltan dudas, pensando que hoy no es este mi lugar… o que quizás en realidad nunca dejó de serlo.
El humo ha invadido el lugar de mis juegos de infancia compartiendo espacio con las casetas de la Feria del Libro y los veladores en la acera del Casino.
Y siguen habiendo niños que ríen, y viejos que charlan y ven pasar a los adolescentes procedentes de la biblioteca o de la estación de tren.
Y me asaltan dudas, pensando que hoy no es este mi lugar… o que quizás en realidad nunca dejó de serlo.
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